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MáS DE 2.000 ATLETAS PARTICIPARON EN LA MEDIA MARA

La fiesta del deporte inunda las calles de Santander

SANTIAGO VELASCO

Cerca de una década de espera y varios meses de intensas sesiones de entrenamiento desembocaron en la mejor de las recompensas. Con el regreso de la Media Maratón, Santander demostró que tiene un hueco de privilegio en el calendario de las grandes carreras populares del país. No sólo en cuanto a calidad y cantidad de atletas, que la hubo, y de sobra, sino sobre todo en la respuesta de los vecinos de una ciudad volcada con la marea popular que inundó las calles y avenidas más emblemáticas. El portugués Rui Silva y la keniana Beatrice Jepchumba se apuntaron la victoria, pero a lo largo de la mañana de ayer hubo otros 2.184 ganadores, el resto de participantes de una cita que llegó para instalarse. Y es que la fiesta vivida en la Media Maratón de Santander promete ser el estreno de una nueva 'era popular' en la región.

Minutos antes de las diez de la mañana los atletas apuraban el calentamiento y los últimos rezagados recogían el chip necesario para marcar su tiempo oficial en la clasificación general. Atrás quedaban semanas de intensa preparación. De mucho ingenio y sacrificio para sacarle horas al día para 'echar a correr' y llegar a punto a la competición. Los nervios afloraban entre los participantes y sólo los calmó el pistoletazo inicial. Uno de los más multitudinarios que se recuerdan en la región. Más de 2.000 atletas en marcha, entre los 'osados' de la Media Maratón, algo más de 1.700, y los que tomaron la salida en la prueba de 5,5 kilómetros, cerca de 500.

Las zancadas y los aplausos rompieron el sosiego de las calles Antonio López y Castilla, en las que el gran grupo aún marchaba compacto. Fue por poco tiempo. Pronto comenzaron a marcarse los principales favoritos de la competición, los españoles Chema Martínez y José Carlos Hernández, los portugueses Rui, y Fernando Silva, y el keniano Hillary Yego. Los cinco cobraron ventaja y encararon en solitario el primero y más exigente de los repechos que ofrecía el circuito santanderino. La subida a Valdecilla se hizo muy dura hasta para los especialistas de talla mundial. En el quinteto de cabeza había campeones de Europa al aire libre, del Mundo en pista cubierta, y hasta medallistas de bronce olímpicos, como en el caso del -a la postre ganador- Rui Silva.

Las mejores marcas de la competición precedieron a la marea popular a lo largo de las principales arteras del centro de la ciudad. Los congregados en San Fernando, Calvo Sotelo y, de nuevo, el Paseo de Pereda, devolvieron con su aliento la prestación de ritmos inferiores a los tres minutos el kilómetro, en el caso de los 'cocos', y el derroche de cientos de valientes anónimos. Luchadores con objetivos menos ambiciosos pero igual de sólidos, y que a la altura del arco del Banco Santander se encontraron -de nuevo- con los reconfortantes ánimos y flashes de los familiares y amigos que les esperaban en el primer paso por meta.

El reguero de corredores encaró la Cuesta del Gas y la zona de El Sardinero al mismo tiempo que se destacaban -definitivamente- Rui Silva y los dos españoles, Martínez y el canario Hernández. Cruzaron el kilómetro diez en 29 minutos y 51 segundos, con 20 de ventaja sobre el keniano Yego y el otro portugués, Fernando Silva, más de dos minutos sobre el leonés Alejandro Martínez -que corrió en solitario durante toda la prueba-, y más de tres y medio con respecto al segundo africano de la prueba, el etíope Tadele.

Por su dureza y por el miedo a la escasez de aficionados, los deportistas afrontaron entonces el tramo más temido, el de la S-20. Pero lo cierto es que el público cántabro no se separó de los corredores ni un sólo instante. El portugués Rui Silva aprovechó este sector, y el de vuelta por El Sardinero, para tensar cada vez más una prueba que tenía entre ceja y ceja. No la dejó escapar. El mediofondista reconvertido a especialista en largas distancias impuso su eléctrico final y dio la última vuelta de tuerca a la carrera a la altura de Puertochico. Se marchó unos valiosos metros de ventaja y tuvo tiempo de levantar los brazos como vencedor absoluto de la competición.

Marcó un registro de 1h.02:48, su mejor prestación personal en un circuito que el mismo definió como «duro». Ahora se centrará en lograr la mínima para los Juegos Olímpicos en maratón. Lo intentará en Rotterdam el próximo 15 de abril. Antes, el 25 de marzo, y en Barcelona, tratarán de conseguirla los otros integrantes del cajón. Chema Martínez (1h.02:55) y José Carlos Hernández (1h.02:58) completaron la carrera a la espalda del portugués y brindaron al recorrido santanderino la tercera, y la mejor marca de su vida respectivamente. Y, de paso, la segunda y tercera española del año.

El primer cántabro fue el lebaniego Manuel Heras (1h.12:38), que batió por apenas dos segundos a Enrique Saiz después de un espectacular sprint. En categoría femenina la prueba fue un monólogo de la africana Beatrice Jepchumba (1h.15:40). La atleta nacida en Kenia dominó de principio a fin sobre la madrileña Tamara Sanfabio (1h.18:40), campeona de España 2010, y la cántabra Pilar Alonso (1h.20:00).

Y tras los favoritos, un goteo incesante de deportistas populares. Cada uno con su humilde historia de esfuerzo y superación personal, y la gran mayoría celebrando su particular triunfo: el de cruzar la línea de meta y demostrarse a sí mismos que son capaces de afrontar con éxito cualquier reto que se propongan. La fiesta concluyó con los premios y con el mejor broche, la entrega de parte de la recaudación -un total de 10.000 euros- a la Asociación Española Contra el Cáncer.