Los orígenes de esta calle se remontan a principios del siglo XIX
Redacción /Santander
Los orígenes de esta céntrica calle se remontan a principios del siglo XIX, cuando las familias Escalante y Campuzano comenzaron a construir en el antiguo sitio de Becedo, en terrenos pertenecientes a la hidalga Casa de la Puebla. Eran edificios de solo dos plantas y por el frente de ellos se procedió a colocar una acera enlosada en 1837. En 1845 tomó el nombre de ‘Calle del Correo’, nombre que perduro hasta 1907, año en que se cambio por Amos de Escalante, en homenaje al escritor y poeta, según cuenta José Simón Cabarga en su libro ‘Santander en la historia de sus calles’.
Una vez llevadas a cabo las pertinentes transformaciones, la acera conservó su trazado original hasta la entrada de la calle Cervantes. La denominación oficial de Acera dató de 1855, pretendiendo con este nombre, reflejar la comodidad de la peculiar estructura que la caracterizaba, precisamente en contraposición a la llamada Plaza del Santo Cristo de Becedo o del Peso.
En 1890 se realizó al otro lado del arroyo el punto de parada y regreso del transporte urbano, que funcionó en un primer momento hasta Cuatro Caminos y que más tarde se prolongó hasta Peñacastillo. En 1942 se produjo la desaparición de la hilera de acacias existentes hasta entonces en el borde de la acera y que desde mucho tiempo antes confería a este enclave características singulares.
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