Lealtad cuenta con un amplio y variado colectivo de prestigiosas firmas de moda y complementos
REDACCIÓN SANTANDER
La calle Lealtad, es una de las más antiguas de la ciudad, ya que en el siglo XVII figuraba, aunque no en toda su longitud, en el croquis del canónigo Zuyer como transversal entre San Francisco y Atarazanas.
Su prolongación hacia el norte se realizó mucho más tarde para enlazarla con la que por entonces se denominaba “Bajada de los Remedios”.
No adquirió su actual nombre de Lealtad hasta 1845 en que se le dio el arquitecto Chávarri con el beneplácito municipal, en homenaje al título alcanzado por la villa por permanecer fiel a la corona cuando la agresión de las huestes mendocinas a mediados del siglo XV, según relata J. Simón Cabarga en su libro “Santander en la historia de sus calles”. En esa época se la consideraba como una de las calles que por su céntrica situación sería llamada a ser una de las más importantes arterias de la ciudad.
Sin embargo mantuvo su traza primitiva hasta 1888 en que comenzó lentamente su ensanche.
En la actualidad la calle Lealtad se extiende desde la Plaza de Los Remedios hasta Calderón de la Barca y se encuentra situada en pleno centro urbano, comercial y de servicios de Santander. Con un carácter claramente comercial, la calle Lealtad se compone de dos tramos claramente diferenciados. El primero comienza en la Plaza de Los Remedios y se extiende con ligera pendiente hasta su intersección con Calvo Sotelo. El segundo da la sensación de tratarse de otra calle, más estrecho y con otro carácter, discurriendo junto al muro de la Catedral, a la que se accede por una gran escalinata.
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